martes, 16 de febrero de 2016

[Oscar 2016] The Hateful Eight

"The man who pulls the lever, that breaks your neck will be a dispassionate man. And that dispassion is the very essence of justice. For justice delivered without dispassion, is always in danger of not being justice." 

Tarantino no es uno de mis directores predilectos, no me viene a la cabeza cuando pienso en mis películas favoritas y aún no he superado el chasco que me supuso Pulp Fiction. Aún así, y aunque hay gente que dice que ha perdido su toque y que lo mejor de su filmografía ya nos llegó, son sus últimas películas (incluida esta "The Hateful Eight") las que más me han gustado. No sé si será porque cuentan con un componente más "histórico" y eso me atrae más, pero disfruto mucho más al Tarantino de bandidos, nazis y vaqueros que al Tarantino de gangsteres y mujeres ninja. 

Ambientada en los años posteriores a la guerra civil norteamericana, la cinta nos cuenta la historia de 8 personas atrapadas en una cabaña durante una tormenta de nieve. Encerrados durante varios días no tardan en surgir disputas y desconfianzas ya que uno de ellos lleva a la bandida Daisy Domergue al pueblo cercano para que la ahorquen y cree que el resto de su banda intentará liberarla durante los días que estén atrapados.

Se trata de una película llena de bondades, sus personajes por ejemplo son uno de los puntos fuertes de la historia. Todos están bien caracterizados y se cumple la máxima del título, cada uno de ellos resulta "odioso" por algún u otro motivo, pero de la misma manera encontraremos rasgos que nos atraigan de ellos, consiguiendo un genial equilibrio y haciendo que la relación del espectador con ellos sea más bien un amor-odio. Sorprendentemente el personaje que menos despreciable me ha parecido es el que los demás personajes de la cinta consideran la más repulsiva. Daisy es temida y odiada por los demás habitantes de la cabaña, pero apenas se nos detallan sus crímenes -también tiene un papel pasivo en la película, aunque que sea pasiva no significa que no haga nada, ella es la detonante de la trama- 


Otra de sus bondades y seña característica del director son los diálogos que además aquí cobran una gran importancia desde muy temprano en la labor de construir la tensión. Sabemos que tarde o temprano ese polvorín de rencor y odio que es la cabaña va a explotar y las conversaciones van construyendo muy poco a poco esa tensión. En este aspecto me ha recordado a la escena del bar de Malditos Bastardos, como vemos venir lo que va a pasar pero Tarantino nos mantiene expectantes hasta que todo estalla. Sin embargo, uno de los defectos de la película estropea este efecto, y ese defecto es su considerable longitud.

Con una duración de casi 3 horas vaya por delante que la película no se me ha hecho larga en ningún momento. Pero si creo que le sobra metraje, su primera parte me parece demasiado larga y la parte que sirve como flashback también me parece demasiado alargada. Esto consigue que llegado un punto, esa tensión que tan bien se estaba construyendo termine perdiendo fuelle y el momento en el que todo explota pierda muchísimo impacto. 

A pesar de todo, me parece una película imprescindible que engancha de principio a fin. Me encanta todo el transfondo histórico que tiene y como Tarantino traslada temas actuales como el racismo, la violencia o el machismo a nuestros días. Merece totalmente la pena que se le eche un visionado y os dejéis atrapar por sus hipnóticos diálogos hasta su genial escena final de la que tengo que morderme la lengua para no contar el genial significado que tiene. 


Pd. Esta vez la cita con la que abro la reseña no tiene mucho que ver con lo que he querido comentar de la película pero es uno de mis diálogos favoritos de la cinta y no he podido resistir la tentación de ponerlo.

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