"El amor debería de ser su prioridad número uno, su primer objetivo y su mayor ambición. El amor no es una parte buena de su vida; es la parte más importante."
-Rick Warren
Decidí encabezar la entrada con la cita de este señor -que por lo visto es un sacerdote cristiano- porque transmite de una manera muy perversa el argumento de la última película de Yorgos Lanthimos.
The Lobster nos coloca en un futuro cercano y donde la sociedad está dirigida a la vida en pareja, en principio sin fines reproductivos -ya que no se hace mención alguna en la película a este tema y los niños se entregan a las parejas como si de mascotas se tratasen- todo está orientado a la vida en pareja, tanto que si por algún motivo la pareja se rompe por cualquier motivo -defunción, infidelidad...- los solteros son enviados a un hotel donde tendrán que encontrar una nueva pareja.
Desde el primer momento la película deja claro que hay algo enfermo en esta utópica sociedad. En el hotel los inquilinos cuentan con un límite de días para encontrar pareja, de otro modo serán convertidos en un animal a su elección, pueden aumentar estos días que tienen en cacerías donde se persigue a "solitarios", solteros que por algún motivo u otro han escapado del hotel.
Al final todo se reduce en un "encuentra pareja o pierde tu humanidad" por lo que bueno, podéis imaginaros que clase de pareja se forman. Salvo una honrosa excepción -que habría que ver como de honrosa es- las parejas que aparecen en la película son artificiales, no se ve amor. Se muestra una sociedad que mató el amor a base de forzarlo.
Metiéndonos ya en los personajes me gustaría destacar a Colin Farrel en el papel de David, un personaje muy gris por el que a veces sentiremos pena y otras veces repulsión. Léa Seydoux interpreta a la líder de los solitarios quien es sin duda mi personaje favorito, como se trata de un contrapunto a las reglas de la sociedad y sus propias reglas convierten a los solitarios en gente igual de reprimida que las parejas forzosas del hotel.
Entrando en aspectos más técnicos lo que más destaque quizás es su fotografía, con escenas bastante impactantes. La película se toma su tiempo y sobretodo en su segunda mitad puede resultar algo lenta pero construye grandes momentos de tensión como una escena final que me hizo apartar la vista de la pantalla por lo que podía pasar o el genial "asalto" al hotel por parte de los solitarios.
The Lobster al final es una película curiosa, recomendable ya no solo por lo que cuenta y como lo hace sino por las reflexiones que puede suscitar en nosotros.
The Lobster nos coloca en un futuro cercano y donde la sociedad está dirigida a la vida en pareja, en principio sin fines reproductivos -ya que no se hace mención alguna en la película a este tema y los niños se entregan a las parejas como si de mascotas se tratasen- todo está orientado a la vida en pareja, tanto que si por algún motivo la pareja se rompe por cualquier motivo -defunción, infidelidad...- los solteros son enviados a un hotel donde tendrán que encontrar una nueva pareja.
Desde el primer momento la película deja claro que hay algo enfermo en esta utópica sociedad. En el hotel los inquilinos cuentan con un límite de días para encontrar pareja, de otro modo serán convertidos en un animal a su elección, pueden aumentar estos días que tienen en cacerías donde se persigue a "solitarios", solteros que por algún motivo u otro han escapado del hotel.
Al final todo se reduce en un "encuentra pareja o pierde tu humanidad" por lo que bueno, podéis imaginaros que clase de pareja se forman. Salvo una honrosa excepción -que habría que ver como de honrosa es- las parejas que aparecen en la película son artificiales, no se ve amor. Se muestra una sociedad que mató el amor a base de forzarlo.
Metiéndonos ya en los personajes me gustaría destacar a Colin Farrel en el papel de David, un personaje muy gris por el que a veces sentiremos pena y otras veces repulsión. Léa Seydoux interpreta a la líder de los solitarios quien es sin duda mi personaje favorito, como se trata de un contrapunto a las reglas de la sociedad y sus propias reglas convierten a los solitarios en gente igual de reprimida que las parejas forzosas del hotel.
Entrando en aspectos más técnicos lo que más destaque quizás es su fotografía, con escenas bastante impactantes. La película se toma su tiempo y sobretodo en su segunda mitad puede resultar algo lenta pero construye grandes momentos de tensión como una escena final que me hizo apartar la vista de la pantalla por lo que podía pasar o el genial "asalto" al hotel por parte de los solitarios.
The Lobster al final es una película curiosa, recomendable ya no solo por lo que cuenta y como lo hace sino por las reflexiones que puede suscitar en nosotros.


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